viernes, 15 de noviembre de 2013

Yo estoy en mi celda y tú en la tuya, encarcelados por nosotros mismos.
Pero la mía es espaciosa, tiene una ventana grande y me visitan constantemente mis amigos.
La tuya es muy pequeña, no entra la luz natural ya que no hay ventana alguna; claro, a veces te visitan tus amigos: les hablas, los abrazas y les dices cuánto extrañas respirar y ellos te responden. Pero nadie ve entrar a tus amigos ni tampoco salir, nadie los escucha y nadie los provoca.
Me doy cuenta de la diferencia, de lo que no alcanza y de los 'gracias'.
Te amo.

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