Qué difícil todo esto. Es como si las palabras se deformaran y perdieran todo su sentido. Tal vez las agrupe otra vez y vea qué pasa.
Siento ruido afuera.
Todavía no le ves. ¡Y cuánto se ha esforzado! En cambio yo, estoy tratando de dejar de ser tan fantasma, tan imposible.
Pero es tan tarde que es ilógico que haya gente.
Me gustaría obligarte a que te des cuenta. Y las manos tiemblan. Finalmente, todos desaparecerán. Oh, ya casi estás muerto. Y cortado. Inconsecuente.
Las ventanas están cerradas. Pero es fuerte.
Me encantaría poder atarte las muñecas. Hacerte un maldito regalo. Finalmente...