¡NO ES MI CULPA QUE SUS MENTES SEAN MANIPULABLES!
Véanlo desde el otro punto. No es mi culpa. Nunca lo ha sido.
¡No he obligado a nadie a llorar! ¡Ni a huir!
Me gustaría que les entrara. Pueden irse muy lejos ahora.
(pero, escuchen, tampoco los obligaré)
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